Explican las películas, los grandes, los amigos, las gentes, explican que al amor hay que sumarle dos. Explican que uno sabe cuándo se enamora, que lo siente hondo en el momento exacto en el que algún cable se cruza y quiere ser, estar, buscar, hacer con alguien. Explican las personas que el amor no siempre es perfecto pero explican que, para que lo sea, basta con que ambos se enamoren.
Me explicaban que lo peor que puede pasar en materia de amor es que uno de los dos no esté enamorado. Me explicaban que no sólo sería lo peor, sino lo único malo. Me dicen que Juan no está enamorado de mí, que yo no estoy enamorada de Pedro, que Martín no me da pero yo sí a él, que Tomás tiene algunos problemas y no sabe enamorarse, que yo quiero ser la mamá de Agustín, que si no entendí lo que Esteban tiene para darme.
Me cuentan que ese no me quiere. Me cuentan que no existe cambiar. Me dicen lo que querrían saber que harían en mi situación. Yo hago lo mismo. Es lindo creer que uno haría lo que aconseja. Es lindo creer que uno es inquebrantable. Es lindo creer que somos capaces de priorizar un poco de la cabeza. Pero en realidad nos caracterizamos por pedir un poquito más.
Nos caracterizamos por elegir sentir un poquito más de amor, por elegir un poquito más de presión sobre el pecho, por decepcionarnos una, una sola vez más. Elegimos lo que somos, no elegimos lo que queremos ser. Y somos todos lo mismo.
¿Qué puede pasar si hay dos que se aman pero no pueden amarse? ¿Qué puede pasar después de idas y vueltas? ¿Quién puede creer que basta con creerse? ¿Qué puede pasar cuando hay otros en la pareja? ¿Otros? No, personas no. Otros vicios, adicciones. Otros miedos y alguna reminiscencia. Muchas reminiscencias. ¿Se convive con un adicto? ¿Depende a qué sea adicto? ¿Depende qué quiera hacer? ¿Cuánto se dura? ¿Cuánto se sufre? ¿Cuánto me ama? ¿Me ama? Es feo leer muchas preguntas en un texto. Después, igual, les pongo la toalla.
Solía decir Borges algo así como que en un momento de la vida descubrís quién sos. Yo podría identificarlo sin problemas. No fue un momento de amor de pareja. No importa. Pero, de repente, creía estar segura de todo y estoy a prueba. Me enfermé un poquito. Me envicié un poquito con un vicio ajeno. Me envolvió un vicio ajeno y pude sentir cómo nadie me envolvía en ninguna toalla y cómo nadie me tenía de nuevo en ninguna panza. Pude ver cómo me miraban. Pude estar en los ojos de otros, viéndome.
Podía ir para atrás, quedarme donde estaba también era ir para atrás. Podía avanzar ¿Siempre hay que elegir? Quisiera que elijan otros y yo dormir. Se me contracturan los órganos. A lo mejor se me dieron vuelta. A lo mejor tengo el estómago en el cerebro. Creo que sí. La que soy desde el momento que Borges eligió para mí se guardó un poco ¿Y si no soy esa? Yo quiero ser esa. Soy esa. Se va a ir la que no quiero ser.
Cuánto amo. Infinitamente.
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